El síndrome de la salvadora consiste en asumir la responsabilidad de garantizar el bienestar de otros, incluso dejando el propio de lado. Tratando de resolver los problemas de los demás y evitarles cualquier tipo de sufrimiento.
Estas personas son capaces de ver que algo o alguien es perjudicial para ellos, hasta que conocen su contexto o historia de vida y se compadecen. Entonces, no pueden evitar intentar ayudar y solucionar los problemas ajenos.
Estar siempre atenta a los necesidades de los demás para ayudarles, puede ser una manera de no conectar con tus propias necesidades.
Si aprendiste que ser buena era priorizar a los demás sobre ti, que no eras «tan» importante, ahora puedes sentir culpa si antepones los problemas de los demás a los tuyos.
Tener que ser siempre valorada como «buena» puede ser la manera que aprendiste para demostrar que merecías que te quisieran.
Encontrar el término medio consistiría en aprender a valorarse, quererse y priorizarse, dando sólo en las situaciones que no son perjudiciales para nosotras mismas.
RECUERDA:
NO SE PUEDE OFRECER UNA TAZA VACÍA
Si te vacías, no quedará nada que puedas dar.
¡Quiérete mucho!


